Marcas Colectivas
Este proyecto inició como la
búsqueda de la denominación de origen de ciertas
variedades de chiles nacionales. Se inició la
investigación de los requisitos y las especificaciones
necesarias para usar la denominación de origen como
forma de defender las variedades nacionales de las
imitaciones de importación. Esta investigación dio como
resultado que debido a que los nombres de estas
variedades están ya muy difundidos y se consideran de
uso popular y genérico, no puede lograrse la
denominación. La recomendación del Instituto Mexicano de
la Propiedad Industrial (IMPI) que es el que administra
la denominación de origen, fue que se buscara una marca
colectiva que pudieran usar los productores para la
comercialización de sus productos.
El uso de una marca colectiva pretende establecer
criterios de calidad superiores a los comúnmente usados
para la producción nacional. Así, el comercializador
podría adquirir chiles que está seguro son de la calidad
convenida, así como el industrial. Las tiendas de
autoservicio que adquieren el producto para su
distribución en fresco pueden confiar en obtener una
calidad constante que llene las necesidades de los
consumidores finales.
En este sentido, es importante tener estrictas
medidas de control de calidad, así como una serie de
especificaciones, medidas, evaluaciones y sanciones que
permitan mantener la marca colectiva exclusivamente en
los productos que le den valor como tal.
Es por esta razón que se considera como proyectos
futuros: determinar las normas de calidad, el esquema de
uso de la marca, el sistema de evaluación de la calidad,
las sanciones para cada tipo de falta, el contenido del
contrato de uso, el diseño y promoción de la marca,
entre otros.
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